Por: José Cruz Delgado

Sin el diputado 500

Que la próxima Legislatura en San Lázaro iniciará con 499 de los 500 legisladores. La anulación de la elección en el Distrito 1, en Aguascalientes, afectó al PRI y con el reparto de plurinominales en el INE se quedó con un total de 203 curules. Junto con los 47 del PVEM acumula 250 diputados, a uno de alcanzar mayoría simple. Pero no hay que olvidar los 11 que tendrá el Panal. Sumados ya hacen mayoría.

PT arañó registro, pero lo perdió

Hablando de diferencias mínimas, resulta que el Partido del Trabajo se quedó a un pelo de gato de refrendar su registro ante el INE. Apenas 0.008538 milésimas lo separaron del 3 por ciento de los votos necesarios para mantener las prerrogativas. Por eso, se va, se va.

Manlio

La Jornada dio la lectura más certera al cambio de liderazgo en el partido que gobierna desde el 1 de diciembre de 2012: “Vuelve el ritual priista; Beltrones Rivera, el bueno”. Y éste la apuntaló luego: “Mi objetivo es apoyar al Presidente en su tarea transformadora”.

Para el PRI es ambrosía pura haber resuelto la sucesión en la dirigencia con una candidatura de unidad que le garantiza la estabilidad; mientras los otros partidos, salvo Morena, se encuentran sumidos en el desorden y en la anarquía.

Sobre todo porque enfrente tiene a Morena, que (en tanto los otros partidos viven entre los pesos y contrapesos, tensiones y juegos de decisión de la democracia) ya decidió que AMLO será su candidato presidencial en 2018 y lo que aprobará, o no, en el Congreso.

Una encuesta del 2 de agosto en Reforma coloca a AMLO en primer lugar en la intención de voto, con 42 por ciento.

El PRI, aun con su vuelta al ritual, está en el grupo de partidos envueltos en las reglas de la democracia con rumbo a 2018. El propio Manlio aclaró que, pese a que los estatutos no lo inhabilitan para ser candidato, será “un buen árbitro, no un jugador”.

Los bandidos de la CNTE

Por fin el Estado mexicano puso un hasta aquí a la CNTE, al solicitar el Poder Judicial órdenes de aprehensión contra 15 líderes, aunque sólo por motín y destrucción de material electoral, a sujetos que integran una organización que en realidad tiene características similares al crimen organizado.

Los jueces debieron agregar las fechorías de secuestro, robo, ataque a las vías de comunicación, daño en propiedad privada, lesiones y otro, que es de los peores: haber arruinado la educación de dos generaciones de oaxaqueños, desde que surgió esa pandilla en 1992.

Por culpa de la CNTE, Oaxaca necesitará 33 años para equiparar su nivel educativo, por ejemplo, al del DF, según el Tec de Monterrey. Además de ocupar el primer lugar nacional de analfabetismo, el 54.2 por ciento de su población mayor de 15 años tiene algún grado de rezago educativo.

Acerca de las violaciones que se pueden acreditar a los jefes de la CNTE, el penalista Juan Velásquez recuerda que el Código Penal Federal incluye los Delitos contra la Seguridad de la Nación: traición a la patria, espionaje, sedición, motín, rebelión, terrorismo, sabotaje y conspiración.

Porque sus daños en Oaxaca equivalen a más del doble de los daños que produjo en el estado el huracán Carlotta en 2012, cuyas afectaciones representaron mil 400 millones de pesos, mientras la CNTE ha provocado destrozos por tres mil 500 millones de pesos.

Los periodistas

Algo grave pasa desde hace varios años con el ejercicio del periodismo. Los gobiernos no han sido capaces de crear condiciones para que las y los periodistas desarrollen su trabajo en libertad y bajo condiciones mínimas de seguridad.

El periodismo no requiere de un régimen de excepción. Se exige lo que cualquier ciudadano sin importar su profesión necesita para trabajar.

El periodismo tiene matices por el hecho de que al informar, reportar e investigar lo que pasa en la sociedad él se expone y es público por definición ante el poder y ante los ciudadanos.

Lo que ha pasado con muchos periodistas ha puesto en evidencia un escenario delicado y grave que no se atiende. El poder político, en todos los niveles, no ha hecho un acuse de recibo de los ataques, la intimidación, los secuestros y los asesinatos de periodistas. En el presente sexenio el pasar de largo o apelar al olvido ha sido una constante, con estos casos y otros.

Muchos asuntos pasan de largo o no se les atiende quizá bajo la premisa de apelar al olvido. Es una mala señal, es un mal método para gobernar, y es evidencia de insensibilidad, la cual aleja a los ciudadanos de los gobernantes, que lleva a asumir, casi por principio, posiciones contestatarias y de antagonismo contra quienes gobiernan.

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